18 de febrero, 2020

La ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual bonaerense, Estela Díaz, se reunió con Ariel Basteiro, presidente del Ente Administrador del Astillero Río Santiago y con las trabajadoras de la empresa estatal. En la ocasión también estuvieron presentes, Lidia Fernández, a cargo de la Unidad de Políticas Transversales y Claudia Lazzaro, directora de Políticas para la Equidad Laboral, Formación para el Trabajo y Políticas de Cuidado.
La industria naval asentada en las costas de Ensenada construye y repara embarcaciones y realiza grandes piezas metal mecánicas, siendo una de las mayores fábricas en su especialidad en América Latina.
El titular del Astillero comenzó el encuentro reconociendo que: “Muchos de los hombres que estamos aquí fuimos criados en una cultura machista, hay mucho que cambiar y queremos empezar a hacerlo”.
En el ARS trabajan 2669 varones y 339 mujeres. Al igual que en la administración pública, donde si bien la relación es más equitativa respecto a la cantidad de trabajadoras y trabajadores, se amplía la brecha en cuanto al acceso a los puestos jerárquicos, que son mayormente masculinos.
En un intercambio con las trabajadoras presentes, Paula Gómez, puso en cuestión la falta de sectores preparados para el desempeño laboral de las mujeres: “Nos parece importante, es una cuestión de igualdad, disponer de baños para las compañeras en todos los sectores de la empresa”. Y se planteó la necesidad de tener un espacio, en el ámbito laboral donde poder abordar las situaciones de violencia. Desde el equipo psicopedagógico de la Escuela Técnica del Astillero Río Santiago compartieron la inquietud de reflexionar acerca de las masculinidades con las y los estudiantes.
Por su parte, Lazzaro propuso generar mesas de trabajo para avanzar en el diseño de programas, a la vez que fomentar desde la escuela del Astillero, la capacitación técnica de las mujeres, “es un desafío que las mujeres se formen en otros oficios que no son los tradicionales”. Mientras que Fernández destacó que los gobiernos, tanto el nacional como el provincial, supieron leer las calles, “que los sindicatos, las trabajadoras y trabajadores tengan la capacidad de acceder a las herramientas del Estado para cambiar la sociedad. Y supo leer que las mujeres, en ese marco, tenían que ocupar cargos. Quienes estamos ocupando estos lugares somos parte de esas luchas y nuestro trabajo lo hacemos en representación de todas”.
Al terminar el encuentro Díaz expresó: “Necesitamos la formación de las y los agentes del Estado. Hay que producir la transformación cultural para evitar la reproducción de las violencias. Nuestro fin es la igualdad para todas, para todos y para todes. El Astillero tiene que ser un espacio de igualdad.”


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