26 de noviembre, 2018

La Defensoría del Pueblo Bonaerense, conducida por Guido Lorenzino, comenzó a trabajar sobre las diversas denuncias que llegaron al organismo ante el uso de agroquímicos en el interior de la provincia y, puntualmente, en cercanías a escuelas rurales.
“El tema del cumplimiento de las regulaciones del uso de agrotóxicos y, al mismo tiempo, la exploración y promoción positiva de las mejores prácticas ecológicas en los campos en una provincia como la nuestra es un tema central, prioritario”, dijo el funcionario bonaerense, quien instruyó al responsable del área, Néstor Álvarez para hacer un seguimiento especial.
“Nuestra idea es trabajar por la positiva sobre un cambio de cultura a partir de la concientización tanto de los productores como de la población para explorar métodos alternativos de producción”, agregó Lorenzino.
En el interior bonaerense existen 55 municipios donde el uso de agroquímicos está regulado por ordenanzas, otros 15 tienen el tema en discusión en sus Concejos Deliberantes según datos colectados por Álvarez para quien “es importante uniformar las regulaciones al tiempo que se promueve las prácticas agroecológicas”.
El funcionario, que en el último mes visitó algunos de los lugares donde se produjeron las denuncias, indicó que la problemática “crece en forma lenta pero sostenida”. “El 15% de todos los expedientes ingresados por temas vinculados al medio ambiente de toda la provincia, corresponde exclusivamente a agroquímicos” indicó. Es decir, tres o cuatro expedientes por mes.
Según un informe de la Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología (RENAMA); hay unas 80 mil hectáreas reconvertidas o en estado de transición hacia una producción ecológica. Es aún una porción mínima en relación con las doce millones de hectáreas productivas de toda la provincia, pero, según los expertos, el margen crece en forma sostenida al ritmo del interés de los productores por informarse, capacitarse y conocer los rindes posibles con métodos orgánicos.
En general, se indicó, se trata de productores que trabajan sobre extensiones pequeñas, aunque también hay algunos casos de campos de grandes dimensiones como La Primavera en Bolívar, que posee 5300 hectáreas y que desde 2013 incursionó en un proceso de transición hacia la agroecología. Ese año usaron en 9000 litros de glisfosato que lograron reducir a 0 en la presente campaña.


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