21 de noviembre, 2019

Se acerca el 10 de diciembre, día de cambio de mando en el territorio bonaerense y más allá de que las reuniones de transición entre los equipos de María Eugenia Vidal y Axel Kicillof se van desarrollando con “normalidad”, desde el entorno del gobernador electo dejaron trascender que están trabajando en un “plan de emergencia” para los primeros tres meses de gobierno.
Se sabe que en campaña y cuando dio su primer conferencia de prensa desde La Plata, al día siguiente de la elección del 27 de octubre, Kicillof insistió con que Vidal le está dejando una Provincia que es “tierra arrasada”. En los puntos que remarca el economista están en monto elevado de la deuda pública provincial (11 mil millones de dólares), problemas en “infraestructura escolar”, la “situación de financiamiento” de las obras iniciadas, “la situación hospitalaria” y las “cargas” que se transfirieron a los intendentes, como el SAME y los gastos del transporte urbano de pasajeros y la crisis de las PyMes.
Sobre este, otra preocupación para el equipo de transición de Kicillof (Augusto Costa, Carlos Bianco, Federico Thea y Agustina Vila), es el rojo que dejará Vidal este 2018 en las cuentas bonaerenses. Según los datos que el vidalismo le pasó a la gente de gobernador electo, el monto rondaría los 70 mil millones de pesos.
Sobre ese marco de crisis, Kicillof y su equipo buscan que el inicio de mandato sea lo menos convulsionado posible y trabajan a contrarreloj en el diseño de un “plan de urgencias” para los tres primeros meses de gobierno. Desde el entorno del gobernador electo afirman que se trata de “delinear políticas y medidas” para “atender las urgencias”, con el objetivo de “generar dinamismo a la economía” y “reactivar el consumo”.
Todos datos, que a medida que se acerque el cambio de mando se irán oficializando en voz del gobernador electo.


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