25 de mayo, 2018

En la última sesión del Concejo Deliberante de Mar Chiquita, el intendente de Cambiemos, Carlos Ronda, logró que le aprueben la rendición de cuentas de 2017, aunque la jornada tuvo varias particularidades.
Por un lado, Ronda contó con el voto en contra de un concejal de su propio espacio político, el edil Alejandro Arrachea, quien incluso hizo su propio análisis en contra prestación de su bloque y su despacho resultó similar al de Unidad Ciudadana.
En la sesión, los concejales peronistas sostuvieron: “El gasto más importante fue en Personal, que demandó más del 50 por ciento del total del presupuesto, cifra que si tomamos la verdadera referencia, o sea los fondos de libre disponibilidad obrante ($397, 671,775.05 millones), los sueldos en el Municipio de Mar Chiquita significaron el 80 por ciento de los recursos reales. Según obra del expediente, detallando los gastos por objeto, dice que se pagaron $ 316,106.027,60 millones de pesos”.
Desde la oposición, además, resaltaron la necesidad de “señalar la baja autonomía financiera municipal, ya que la mayoría de los ingresos provienen de otra jurisdicción”, y afirmaron: “La Contaduría comunal dejó en claro que no se cumplieron las metas de gestión para conseguir fondos nacionales y provinciales”.
Sin embargo, el voto en contra de un edil de Cambiemos y los reclamos del bloque de Unidad Ciudadana no fue lo único que llamó la atención, ya que durante la sesión también se revelaron otros datos que generaron polémicas, como los gastos de la por entonces Dirección de Turismo.
Según de detalla en el expediente aprobado, en la Orden de Compra 517, el municipio pagó alojamiento de funcionarios provinciales, que incluían ciertas exigencias: humus de vegetales y tostaditas, langostinos empanados, salchipapas, tapería, cerdo en reducción de cerveza, falafel con salsas yogurt/tomate picante mousse de chocolate y cerveza, además de acceso al balneario Costa Soñada, con alquiler de las Carpas número 100 y 104, pileta y servicios.
En tanto, la Orden de Compra 1207 adquiere garrapiñadas, mini alfajores, galletitas de limón, sándwiches de miga, coquitos, budines, mini churros, panes saborizados, escabeche de berenjena, encurtido de vegetales, empanadas varias, fosforitos, mini sacramentos.
Cabe mencionar que una situación similar sucedió el año pasado, cuando el Concejo votó la rendición de cuentas del 2016 y le reclamó a Ronda un gasto de más 3 mil pesos en la compra de alfajores para un encuentro de contadores.


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